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es un recordatorio de que somos seres espirituales viviendo una experiencia física. La mesa es el altar. El amor es el aderezo. La gratitud es el fuego que cocina el alma.
Para algunos, rezar es recitar el rosario o asistir a misa; para otros, es practicar yoga, meditar al amanecer, caminar por el bosque sin auriculares, o simplemente agradecer por el alimento antes de comer. La esencia es la misma: . rezar amar y comer
“Solía comer frente a Netflix, ni siquiera recordaba el sabor de la comida. Empecé a poner un mantel individual, a apagar la tele y a dar gracias aunque fuera por el arroz blanco. La primera semana fue incómoda. La segunda, empecé a llorar de gratitud. A la tercera, mi gastritis había desaparecido. No lo entiendo médicamente, pero sé que mi cuerpo empezó a sentirse amado.” es un recordatorio de que somos seres espirituales
El ser humano es un ser social por naturaleza. No fuimos diseñados para la soledad absoluta. Amar implica salir de uno mismo, poner la mirada en el otro y practicar la empatía. Sin embargo, amar no es solo un sentimiento romántico; es una decisión, una acción y una responsabilidad. La gratitud es el fuego que cocina el alma
Prepare a meal from scratch and turn off your phone while you eat it (Comer).
Si quieres convertir este lema en un hábito real, aquí tienes un protocolo de 3 pasos para cada comida:
Reach out to someone you care about or do one kind thing for yourself (Amar).