Ratatouille La Vida De Un Critico !!top!! -
El epílogo de Ratatouille es donde el concepto alcanza su resolución poética. No vemos a Ego en la ruina. Lo vemos, años después, sentado en un pequeño local llamado La Ratatouille . Las luces son cálidas. La cocina es abierta. Y Anton Ego, el hombre que antes escribía sentado en una tumba, ahora es un inversor alegre. Sonríe. Toma vino. Ya no juzga; disfruta.
: El sabor lo transportó instantáneamente a su infancia, a una pequeña cocina en el campo. El Recuerdo ratatouille la vida de un critico
Una cazuela de verduras asadas: berenjena, calabacín, pimiento. El plato de la campesina pobre. El plato que Ego, en su soberbia, habría despreciado solo por su nombre. El epílogo de Ratatouille es donde el concepto
¿Te gustaría que analicemos el significado de o prefieres profundizar en la simbología visual de la película? Las luces son cálidas
Esa noche, Ego escribió su reseña más difícil. Admitió que el mundo es cruel con el nuevo talento y las nuevas creaciones, pero que lo nuevo necesita amigos. Al descubrir que el chef detrás del milagro era una rata llamada Remy, su perspectiva se terminó de quebrar: La vida de un crítico en Ratatouille
Esta es la lección central de su transformación. Ego admite públicamente su pecado capital: la soberbia del que juzga sin crear. Se da cuenta de que un crítico mediocre señala los errores de los demás, pero un gran crítico reconoce el coraje del artista. Y Remy, la rata, es el artista más valiente del mundo, porque crea bajo el constante riesgo de ser aplastado.
Al final de la película, vemos a un Ego diferente. Ha perdido su estatus, su prestigio y su oficina lúgubre, pero ha ganado algo mucho más valioso: la capacidad de disfrutar. Al comer en el pequeño restaurante de Remy y Linguini, Ego se convierte en un hombre pleno porque ha dejado de buscar la perfección técnica para buscar la chispa de la vida.